La medida anunciada por el Gobierno de suspender el subsidio a los sindicatos del transporte urbano e interurbano es uno de los pasos más acertados para reducir las irregularidades que se están produciendo desde hace años en el mercado de los hidrocarburos.
La SEC ofrece completo apoyo a la disposición gubernamental, pues hemos sido portavoces de las distorsiones que se han estado presentando en el mercado de combustibles debido a la comercialización irregular del combustible exonerado de impuestos que reciben los gremios.
La realidad es que una gran parte de este volumen subsidiado que no se consume en los sindicatos, está siendo comercializada en el mercado, lo cual es una desventaja competitiva, principalmente para las empresas distribuidoras y los detallistas que operan estaciones de combustibles en fiel cumplimiento a sus licencias; y perjudica las recaudaciones tributarias del Estado y el derecho de los consumidores de recibir el combustible por el que paga. El impacto fiscal de las exoneraciones a nivel general supera los cuatro mil millones de pesos por año.
La eliminación del subsidio a los transportistas es un importantísimo paso de avance para el sector, pues con la desaparición del subsidio, automáticamente se genera un ambiente de competencia leal y se mitigarán, en gran medida, muchas de las distorsiones en el mercado de los combustibles, generando condiciones de más igualdad entre los diferentes participantes del mercado. Sin embargo, aún queda pendiente la revisión del subsidio a los combustibles destinado a algunos sectores de la generación de energía, que generan las mismas irregularidades.
